Vladimir Villegas: Se fue Fidel ¿viene el cambio?

Vladimir Villegas: Se fue Fidel ¿viene el cambio?


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Con la muerte de Fidel Castro, comandante de la revolución cubana y jefe de Estado, de gobierno y del Partido Comunista durante largas décadas, se abren numerosas interrogantes sobre el futuro de Cuba.


Si bien Fidel ya no ejercía el poder desde hace varios años, es innegable que su presencia física seguía jugando un rol fundamental en la sociedad cubana. Servía, entre otras cosas, para que los cambios no se transformaran en giros bruscos que pusieran en peligro la esencia del sistema político que se construyó bajo su liderazgo. Su hermano Raúl tomó las riendas de ese proceso de parcial apertura en lo económico y en el campo de las relaciones internacionales .


Las crecientes inversiones extranjeras en Cuba, la normalización de las relaciones con su enemigo político histórico, los Estados Unidos de Norteamérica , son señales de un nuevo momento que pudiera acelerar su llegada con la desaparición física de Fidel Castro. Y que seguramente tendrá más manifestaciones en lo económico que en lo político. Para Cuba es una necesidad la apertura económica. Es más , luce inevitable, en un tiempo en el cual aliados como Venezuela ya no están en condiciones de tenderles la mano como en el pasado lo hizo el desaparecido bloque socialista encabezado por la difunta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Pero ese proceso de apertura no es coser y cantar. Primero, por los resabios internos, por los apegos al dogma socialista que contribuyeron a consolidar una visión de la economía contraria en esencia a la iniciativa privada, al emprendimiento creador incluso a pequeña escala, y por un Estado picado por una burocracia acrítica y encasillada.

A esto hay que agregarle las incógnitas aún no despejadas con respecto a lo que viene con la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos. Está por verse si efectivamente el nuevo mandatario estadounidense continuará o no con la política de la administración Obama hacia la isla. Tal vez no veamos un retroceso en lo alcanzado hasta ahora, pero nadie puede garantizar que con Trump se avance mucho mas .

En el desarrollo de los acontecimientos en Cuba también va a pesar la capacidad que tenga Raúl Castro de llevar las riendas de esta nueva situación. ¿ Habrá una nueva generación de dirigentes cubanos que se atreva hoy a presionar con fuerza por mayores cambios en lo económico ? ¿Querrán también avanzar hacia una apertura política que permita a la disidencia interna espacios para actuar sin temor a la represión ? Es muy prematuro dar respuestas definitivas. La muerte de Fidel Castro abre las puertas a nuevas situaciones pero no es la muerte definitiva de un sistema político acostumbrado a sobrevivir en tiempos de severas dificultades.Claro, a un costo social demasiado alto.

El oxígeno económico es vital para la supervivencia del modelo político socialista “made in Cuba”. Ese oxígeno viene obviamente de la inversión extranjera, que luego de la muerte del histórico líder cubano podría estar aún más condicionada a la adopción de reformas en el campo político. La traba es el temor de que esa apertura se vaya de la manos y termine devorándose a la dirigencia que la promueva. Todavía está fresco el recuerdo de lo ocurrido en la Unión Soviética. Mijaíl Gorbachov abrió la ventana para que entrara un poco de aire en el encerrado cuarto del socialismo real y un ventarrón tumbó la casa.

Tarde o temprano los cambios llegarán a Cuba, incluso por razones biológicas. Se acaba de marchar el líder que hizo historia, algo reconocido hasta por sus más férreos detractores. Y su hermano Raúl ya ha manifestado que estará al frente del poder por pocos años . ¿ Se acelerará su salida ? Hasta ahora nada indica que pueda ocurrir, salvo por esas razones biológicas . Pero algo está claro. Los seres humanos no somos inmortales ni los sistemas políticos inmodificables. El cambio siempre está al acecho y ni Cuba ni ningún otro país, llámese Venezuela o incluso llámese Estados Unidos, está exento de ser alcanzado.

Vladimir Villegas

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