“La humildad abre puertas de oro”

Nilmary Boscan: “La humildad abre puertas de oro”


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La Madre Teresa de Calcuta

La Madre Teresa de Calcuta

La Madre Teresa de Calcuta, fue canonizada el pasado 04 de Septiembre, a propósito de este importante evento religioso, es menester, recordar que esta mujer se caracterizó entre sus virtudes, por la humildad, convirtiéndose en un icono reconocido a nivel mundial, causando gran admiración por sus diversas obras y gestos de caridad hacia los mas necesitados. La Santa Madre Teresa de Calcuta decía:

“LA HUMILDAD ES LA MADRE DE TODAS LAS VIRTUDES, PUREZA; CARIDAD Y OBEDIENCIA. ES SIENDO HUMILDE CUANDO NUESTRO CORAZÓN SE VUELVE REAL. SI ERES HUMILDE NADA TE TOCARA, NI ELOGIOS, NI VERGÜENZA, PORQUE SABES LO QUE ERES. SI TE LLAMAN SANTO NO TE PONGAS EN UN PEDESTAL”.

La humildad, nos permite reconocer nuestras fortalezas y debilidades, es saber quienes somos, sin dejarnos llevar por el ego. Representa una maravillosa manifestación de amor y comprensión que nos permite acercarnos al prójimo, sin establecer diferencias de ninguna índole.

Los títulos académicos, premios, dinero, prestigio, éxito o fama de la que puede gozar una persona, gracias a su esfuerzo y constancia para obtenerlo, pueden aumentar el ego de la misma, pero es allí, donde debe prevalecer la humildad, como virtud admirable e incólume que mantiene la autenticidad de la persona haciéndole mas sublime y humana.

El ego convierte a las personas en seres egoístas e inalcanzables, incapaces de sensibilizarse con los demás. Todas las personas son iguales y merecen respeto sin importar sexo, raza, ideologías políticas o religiosas, color, condiciones socios económicos, culturales, etc.

Debemos tratar a todas las personas con consideración, desde el señor que barre la calle para mantenerla limpia hasta el empresario que impulsa cada día su empresa. Cada ser humano, tiene sus cualidades y defectos. Cada persona tiene una historia de vida diferente. Algunos han tenido más oportunidades que otros, o quizás por algún motivo, teniéndolas en algún momento, no las supieron aprovechar, no somos quienes para estar juzgando a nadie. En fin, cada cabeza es un mundo, pero lo que sí es cierto, es que nunca podemos atropellar con nuestra conducta a los demás.

Una sonrisa, un saludo, un gesto de cortesía, son actos que nos permiten interrelacionarnos con los demás sin distinción alguna. Son conductas positivas que debemos enseñarles a nuestros hijos desde muy pequeños.

La humildad no es sinónimo de pobreza, sino de calidad humana y riqueza espiritual.

Para cambiar positivamente debemos dejar el ego por la humildad. Estamos en esta vida para vivirla a plenitud, todo aquello por lo que luchamos y trabajamos merece reconocimiento y admiración, porque lo hemos obtenido con lucha y disciplina para evolucionar como personas, pero creciendo también en humildad.

“LA HUMILDAD CONSISTE EN CALLAR NUESTRAS VIRTUDES Y PERMITIRLES A LOS DEMÁS DESCUBRIRLAS.” SANTA MADRE TERESA DE CALCUTA.

Nilmary Boscan Maldonado
Abogada

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